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Las Cosas por Limpiar, 3 reflexiones que me dejó la serie

La emotiva serie se colocó rápidamente en lo más visto en Netflix, y aunque ya han pasado algunas semanas desde su estreno, yo la sigo digiriendo… No me esperaba una historia tan conmovedora al mismo nivel que realista; aunque como bien diría mi mamá: la realidad supera a la ficción.

Narra la historia de Alex, interpretada por Margaret Qualley, es una joven madre que abandona a su pareja tras vivir una serie de situaciones de abuso y violencia psicológica, e intenta valerse por sí misma para poder mantener a su pequeña hija, Maddy. Alex recurre a servicios sociales a falta del apoyo de su familia, a través de los cuales consigue trabajo como empleada doméstica, sólo para descubrir que sus problemas por sobrevivir apenas comienzan.

Sin un techo donde pasar la noche, ni comida para su hija, después de dos noche de dormir en la calle llega a un albergue para mujeres violentadas, donde debe luchar por generar dinero limpiando casas, al tiempo que debe buscar un lugar permanente para vivir y pelear por la custodia de su hija con Sean, el padre de Maddy. 

Mientras lucha contra la indigencia y la burocracia del sistema, Alex debe lidiar con su mamá, Paula, quien padece de bipolaridad no diagnosticada y cuya relación está invertida siendo Alex quien cuida de su madre. Sumado a ello, re aparece su padre, con quien no tenía contacto hace varios años, sólo para descubrir por qué su mamá huyó con ella cuando era pequeña.

Alex aprenderá que las cosas siempre tienden a empeorar antes de resolverse al tiempo que debe enfrentar las adversidades de la vida, su trastorno de estrés post-traumático y las consecuencias de sus decisiones.

Margot Robbie es productora ejecutiva de la serie y las palabras no alcanzan para describir el océano de emociones que provoca, pues fácilmente puedes conectar con la desesperanza y soledad que se vive cuando las cosas se ponen difíciles. 

Por ello, más que hablar de la serie, les dejaré un par de curiosidades y las reflexiones que me dejó para convencerlos de verla… aunque advierto, es un melodrama con efecto lacrimógeno.

Basada en una historia real

Aunque ya muchos han visto los 10 episodios que componen esta serie, pocos saben que está inspirada en la vida de Stephanie Land, la escritora del libro “Maid: Hard work, low pay, and a mother’s will to survive”, donde plasma todas sus vivencias como empleada doméstica y su lucha por salir adelante. Publicado en 2019, rápidamente se convirtió en un best seller en Estados Unidos.

Land se crió entre Washington y Anchorage, Alaska. A los 16 años tuvo un accidente automovilístico que le provocó un trastorno de estrés postraumático que la marcaría de por vida. Tras una breve e intensa relación, tuvo a su primera hija; ésto la llevaría a vivir de limpiar casas para poder ofrecerle una vida mejor a pequeña niña. Stephanie trabajó durante años como empleada doméstica para intentar salir de una situación económica deplorable. Cobraba nueve dólares la hora -el salario más bajo que podía recibir por ese trabajo en su momento-.

Durante el tiempo que limpió casas, se las tuvo que arreglar viviendo en albergues de mujeres de bajos recursos y recurrió a varios programas de asistencia social para cubrir los gastos más básicos. Después de seis años de limpieza en Washington y Missoula, finalmente pudo conseguir un préstamo estudiantil y una beca para obtener una licenciatura en Inglés y Escritura Creativa de la Universidad de Montana. Publicó sus primeros escritos en blogs y publicaciones locales. Al graduarse de la universidad, se independizó de los cupones de alimentos y comenzó a trabajar como escritora independiente. Hoy está casada con Tim Faust y tienen cuatro hijos.

Madre e hija

Alex y su mamá, Paula, son madre e hija en la vida real. Incluso fue la misma Margaret Qualley quien recomendó a su mamá, la actriz Andie MacDowell, para interpretar a este personaje que sufre de bipolaridad. La consagrada actriz usó como referencia a su propia madre, quien fue diagnosticada con esquizofrenia después de haber nacido. 

3 lecciones que me dejó

Lo mejor de la serie es que te invita a reflexionar sobre los matices de la vida y te deja más de una lección. En particular, me conectó con una parte muy profunda y sí, me hizo llorar nivel: catarsis. 

1. Una vez que tocas fondo, sólo puedes subir. Una de mis mejores amigas me lo dijo aquella vez que atravesaba uno de los momentos más duros y tenía razón. Hay ocasiones en la vida que pareciera necesario llegar al fondo, estar en la peor de las circunstancias y emociones para usarlo de impulso y salir adelante.

2. Todo cambio es un proceso. Lo cual significa que toma tiempo, de ahí viene el dicho “Roma no se construyó en un día”. Es desesperante, ¡lo sé! Pero la constancia y la paciencia son claves; a veces nos toma mucho tiempo y esfuerzo generar ese cambio, pero nunca dejes de creer que es posible que las cosas sean distintas.

3. Nadie lo hará por ti. Y esta es quizá la lección más importante: Si tú no ves por ti, nadie más lo hará. La única persona capaz de cambiar tu realidad, eres tú. ¿Algo no te gusta? ¡Cámbialo! Nada es gratis y en muchas ocasiones requiere incontables cantidades de tiempo y esfuerzo pero la recompensa será igual de inmensa.

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